Piso de arcilla local, huellas de puños en papel procesado del archivo muerto de un ministerio del Estado colombiano
Hecho durante el 2024
Presentado en 2025 en Museo Fragmentos Arte y Memoria
Texto de sala:
Arcilla y papel. De tierra y papel parecen estar hechos los conflictos. El papel, el instrumento del despojo. El papel, el médium del Estado. El papel, de la burocracia. El papel, de las fabricaciones blancas y criollas. Saber manejar el papel. El que sabe gana. El papel de lo que las instituciones llaman su archivo muerto. Manipularlo. Doblegarlo a su antojo. Construir empresas de papel. Tener de todo en papel. Cosas en papel: licitaciones, leyes, autos, expedientes de limpieza de sangre, títulos, certificados, sentencias, contratos. Papel impreso. Papel de la imprenta. Ejercer presión sobre la fibra vegetal. Grabar. Fisurar. El papel pesa más que la tierra. El papel le gana a la tierra. El papel gana tierra. El papel acumula, expropia, despoja.
La tierra, la arcilla, el chirco, las tejas y el ladrillo. Los chircales. construir la ciudad de los blancos. Producir ladrillos en los terrenos alquilados. Calor: hornos. La tierra que se expropia y se pone al servicio de la construcción de la ciudad. Los chircales abandonados se vuelven proyectos de urbanización. La tierra se recicla para refabricar ladrillos. Ladrilleras desde la Colonia: San Cristóbal, Rafael Uribe Uribe. Hornos al lado de fogones improvisados donde se hace el almuerzo de los trabajadores.
Mater, madre, matriz, materia prima, origen, causa, fuente, madre patria, madre institución, madre tierra. La madre del origen, la primera. ¿La primera? Un piso al lado de otro piso. Pisar la arcilla con los pies descalzos. Tal vez recordar algo. Activar otros sentidos, acostarse, jugar: ¿qué es uno cuando se pisa arcilla? ¿Quiénes habrán pisado y pisado hasta el agotamiento? Construir con la arcilla pisada y las huellas de puños: un útero. Sin calor, en el frío. Dejar secar: se irá cayendo. Una ruina dentro de una ruina. El código mater en un hospital es el protocolo para contrarrestar la muerte de las mujeres embarazadas y sus hijos.
Preludio: Construimos el piso y se dispersan las huellas de los puños.
Construímos el piso de barro en uno de los jardines del Museo, en el que queda cerca a la puerta, en lo que podría decirse fue una sala. Se usa 1 tonelada de terracota traída desde Chía. Los fósiles o huellas de los puños, traídos en 12 cajas de archivo, se disponen en la sala donde comienzan a habitar las palabras.
Primer acto: Pisamos el piso de arcilla.
Inició el 15 de Febrero 2025
Se abre la exposición y se invita a la gente a pisar el piso de barro con los pies descalzos. Aparece en escena la operaria, una figura que vengo trabajando desde el 2019, dispersando por los espacios de Fragmentos, las huellas de papel que estaban en las cajas de archivo. De la sala donde habitan las palabras hasta el piso de barro. Creando montículos de huellas por el camino y volviéndolos a recoger. El propósito de esto es dispersar las huellas entre la sala y el piso de barro, y que en este, se comience a formar una materia hecha de papel y barro. Durante el mes que transcurrió entre el primer y el segundo acto, el piso se mantuvo destapado en horarios de apertura del museo y tapado y muy húmedo, al cerrar el museo, con el fin de mantenerlo en estado plástico para que la gente pudiera seguir pisando y mezclando las dos materias.
Segundo acto: Construimos un útero con la arcilla pisada y las huellas de los puños.
Inició el 15 de Marzo 2025
A partir de las 9 Am hasta las 5 PM
Construcción colectiva de un útero con la materia que se arma a partir de la mezcla del piso de arcilla terracota y las huellas de puños en papel procesado del archivo muerto del estado colombiano. Desde el 15 de febrero, las dos materias se han estado mezclando gracias a las pisadas de todas las personas que han estado interactuando con ellas. Mientras construimos la forma, con la ayuda de la ceramista Maria Isabel Cano (@_salvaje_) la idea era pensar y conversar alrededor de la figura de la madre. Pero el trabajo fue tan pesado que las palabras no salían. Más bien la necesidad de hablar sobre la construcción del útero, de hablar sobre qué se parecía sobre lo que se sentía al hacerlo, al estar sentadas sobre el piso húmedo de arcilla fue cómo más importante. Ese día hubo sancocho a cargo de Elena Villamil de la Huerta Santa Elena. Preparado por una parte de las personas que se sintieron convocadas por la invitación, entre ellas estaban tres integrantes del colectivo Mafapo. Dos de ellas estuvieron construyendo con nosotras en el útero y la tercera estuvo más en el sancocho. Pasó algo particular y es que casi no se sumaban hombres a la construcción, como si sintieran que no podían, eso dijeron. Sólo un pelado que estaba desde la mañana con el sancocho entró a ese espacio. Ese día terminamos tipo 4 de la tarde, de construir el útero. Al día siguiente pasó que una persona entró al espacio y como todavía estaban las instrucciones en la pared que permitían pisar el barro, esa persona, al parecer una mujer, se paró encima del útero y quedó la huella de su pié y las grietas que hizo su peso, al lado derecho. Yo decidí dejarlo así, con esa huella que resonaba para muchos lugares.
A partir de ahí se dejó a la intemperie el útero hasta el tercer acto.
Tercer acto: Destripamos el útero en un réquiem y regamos su interior en las calles del barrio
Performance en colaboración con los artistas Beatriz Sterling y Juan Manuel Arango
Sábado 26 de Abril
Desde las 10 am hasta las 2pm
Un útero construido en colectivo, con la materia que se arma a partir de la mezcla del piso de arcilla y las huellas de puños en papel procesado del archivo muerto del estado colombiano, descansa en el patio del museo. Lleva un mes y varios días endureciéndose, agrietándose. Entre piedra, ruina y polvo, este útero se acerca a su fin. Con las huellas de los puños del archivo oficial, sus cajas y los cuerpos, le hacemos sonar un réquiem para calentarlo antes de destriparlo y diseminarlo por las calles del barrio Santa Bárbara.
El útero tenía conectados cuatro micrófonos de contacto a una consola de sonido. Algunos estaban dentro de las grietas que se fueron formando por el tiempo y otros estaban dentro de él. Al pasar las manos por su superficie resonaban de distintas maneras, dependiendo donde estaban ubicados. Eran sonidos como cavernosos, a veces como de algo erosionándose, y otras como de tierra seca.
En el útero comenzábamos Juan Manuel y yo, vestidos de operarios con unos vestidos-delantales puestos. Ahí prendemos el fuego y comenzamos a calentar el útero con hierbas, velas y unos carbones especiales para sahumar. Las hierbas me las recomendó una partera intercultural y son para calentar el útero precisamente. Las hierbas se compraron acá en Cali y se llevaron empacadas en pequeños grupos. Lo que yo hacía era estar en la boca del útero prendiendo las hierbas, metiéndolas y soplando, soplando para que se mantuviera el calor, esto producía también un sonido leve, y mucho humo, juan manuel estaba prendiendo los ramos de hierbas y tocando el útero, monitoreando el calor y haciéndolo sonar con el tacto.
De la calle llega Beatriz, vestida de falda negra y camisa blanca, al cabo de media hora o más. Ella entra y nos vé en el patio calentando el útero pero sigue su camino hasta las huellas de papel. Ella canta fonemas y muchas variaciones distintas con la EME y la A, en el camino interactúa con la obra de María. Al llegar a las huellas de papel ella comienza a realizar distintas acciones con ellas. Hablarles, cantarles, a hacerse en su cuerpo huellas con esas huellas.
Juan Manuel y yo abandonamos nuestros delantales y seguimos hacia la sala de las palabras, vamos muy despacio, como atravesando el río, por la obra de María. Al llegar, hacemos entre los 3 distintas acciones con las huellas de los puños, las cajas de archivo que se sacaron para la acción. Ella es como una persona que va a buscar archivos y nosotros somos como unos operarios de los archivos. Si se quiere. Hay momentos donde ella y yo interactuamos con las huellas y otros momentos donde los operarios las riegan y las recogen, como resonando con el absurdo del trabajo burocrático.
Luego ella se va llevando solo dos huellas hasta el jardín donde está el útero y se acuesta encima de él, ella retoma su canto de fonemas, dirigiéndolo hacia el interior del útero. Los operarios vamos bajando a nuestro ritmo pues debemos llenar y llevar todas las cajas con las huellas, hasta el útero.
Una vez allá, empezamos el trabajo de desmembrar el útero poco a poco y poner sus restos en las cajas, junto con las huellas de papel. Ahí el sonido de los micrófonos es más intenso porque estamos arrancando los pedazos, moviéndolo con fuerza, pero no de una manera violenta. Nos vamos como despidiendo también de esos restos y luego de casi desmembrarlo por completo, desde su interior, voy sacando una tela de aproximadamente 7 metros x 3 metros que puse de relleno desde que se armó el útero. La voy jalando, jalando jalando hasta que sale toda, es inmensa. La tela al estar ahí guardada en esa humedad, le aparece un patrón de hongos y humedades dibujada encima (como una mortaja). Con la tela cubrimos los restos del útero y nos disponemos a salir a regar sus restos por las calles aledañas a Fragmentos, arrastrando las cajas con unos pedazos de telas de fique que nos sirven para arrastrarlas por el piso sin dañarlas muy rápido. En las calles, vamos hacia la izquierda como dos cuadras o 3 y vamos subiendo y doblando a la izquierda hasta llegar al archivo de Bogotá. Ahí Beatriz canta de nuevo, mientras estamos desperdigados por el espacio regando el útero y las huellas de papel. De ahí retornamos a Fragmentos.
Beatriz Sterling (1981) es investigadora, artista y docente. En su práctica artística trabaja desde el performance sonoro, la voz como material experimental, y la traducción como material de creación. @sterlingbeatriz.
Juan Manuel Arango Toro. (1985) Artista Interdisciplinar, músico, compositor, intérprete y diseñador sonoro para Teatro y Audiovisuales.



.jpeg)
Comentarios
Publicar un comentario